Tuvimos suerte porque hacía unos 12º de temperatura, lo cual es raro para el invierno continental.
Bueno, cosas curiosas: El húngaro es un idioma de lo más extraño, sólo comparte origen con el fines, ambos proceden de los urales y de una lengua usada por las tribus magyar. Resulta curioso que nuestra próxima parada en este viaje sea precisamente Finlandia. Bueno el caso es que esta lengua no comparte origen latino, ni griego, ni germano, ni tiene que ver con las lenguas que usan el alfabeto cirílico... Por lo tanto, a pesar de hablar varios idiomas y chapurrear otros, era imposible memorizar ni el gracias ni el hola...
Según las guías turísticas los húngaros son un pueblo melancólico, por todas las penurias que han sufrido. Han sido invadidos por todos, romanos, hunos, germanos y últimamente comunistas y capitalistas... ¿Es lo que te pasa por estar en el centro de Europa y hablar esta lengua tan rara? ¿Es lo que les pasa a los vascos?
Por cierto también fueron invadidos por los turcos, es palpable la influencia islámica. Pueden verse argiles en los bares... espectáculos de danza del vientre ...
Lo cierto es que estuvimos unos escasos tres días en esta interesantísima ciudad, pero las discusiones que suscita son innumerables: el comunismo, la religión, la arquitectura, la lingüística.
Fins despres.