miércoles, 11 de febrero de 2009

Dolor contrariado

Hola a todos, con suerte alguien verá este Post y entrará en una etapa nueva y emocionante de su vida... con algo menos de suerte al lector puede parecerle interesante y de alguna utilidad el link siguiente http://www.passfans.com/forum: se trata de un foro sobre información académica, lleno de pistas sobre como obtener ese libro o artículo tan preciado y que tanto cuesta conseguir. Es posible que con algo de tiempo te resulte muy útil.

Yo estoy muy bien.
Si sentís inquietud en general y deseais ejercitar el cerebro plantearos la siguiente y apasionante oregunta: ¿Cuál es el contrario de dolor?
Es curioso que siendo yo un profesional del dolor y de su alivio, tenga tan poco contacto con este concepto... por lo menos en el ámbito profesional... Porque el contrario de algo es su opuesto pero yo lo que intento conseguir en mis clientes es la ausencia de dolor. ¿Es la ausencia de dolor lo contrario de dolor? Yo lo dudo. Creo que lo opuesto del dolor es el placer. Así como el opuesto de la tristeza es la alegría el opuesto del dolor es a mi modo de ver... el placer.
¿Debería pues concentrarme en causar placer a mis pacientes? Entonces debería empezar por saber que les provoca placer... Por lo general cuando conseguimos que el dolor desaparezca el paciente ya está bastante complacido.
En términos fisiológicos parece que el dolor fuera un obstáculo para el placer y el disfrute, a veces conviven... Hay quien siente placer con el dolor. ¿Cómo pueden convivir dos sensaciones opuestas simultaneamente? ¡No puede ser! Debo estar equivocado, tal vez el opuesto de dolor sea otro sentimiento o sensación. La euforia, la paz, la relajación.
A menudo el que siente dolor está triste, ansioso y desesperado. Esto sería el mal, aunque es un estado mental frecuente en nuestra sociedad. Por el contrario el bienestar, con relajación, paz interior y armonía es un estado que puede llegar a ser socialmente censurado, o ridiculizado.

2 comentarios:

Andriu dijo...

¡Vaya, los viejos blogs nunca mueren!

Leí en una novela muy interesante, "Un año con Schopenhauer", que cuando los seres humanos nos vemos confrontados con la experiencia de la muerte (propia o de un ser querido) aumenta asombrosamente nuestro apetito sexual.

Eso me recordó a la novela autobiográfica "Paula" de Isabel Allende, en la que a la protagonista se le muere la hija y ello coincide también con un florecer de su actividad sexual.

Es como si el cuerpo reaccionara al dolor buscando su contrapunto: el placer (en este caso sexual).

No sé si esta anécdota puede ser útil a tu "investigación".

Un abrazo.

Aureliano Buendía Malanoche dijo...

Vaya! Cómo iba yo a saber que alguien leería este post... te habría contestado antes.
Gracias Andrew por tu comentario. El estrés emocional provoca en algunas personas dificultad para controlar los impulsos.
Sí es posible que el estrés, un dolor más emocional que somático, nos haga atiborrarnos de chocolate o nos haga desinhibirnos sexualmente.

Sí que me ayuda, el paciente con dolor suele tener estrés... debo meditar o leer sobere eso.
un abrazo